Music4Coop Fest 2026: una semana que confirma que el medio rural es un escenario cultural de primer orden

Durante una semana, la Sierra de Montánchez se convirtió en el centro de una conversación necesaria sobre música, cooperación y desarrollo rural. El Music4Coop Fest 2026, organizado por Wazo Coop en el marco del proyecto Music4Coop con el apoyo del Ministerio de Cultura, reunió en Valdefuentes y su comarca a profesionales, artistas, instituciones y vecindario en torno a una idea que vertebra todo el trabajo de la cooperativa: la cultura como motor de arraigo y de futuro para los territorios menos poblados.

El balance no puede ser más positivo. El festival demostró que llevar la creación musical y la reflexión cultural al medio rural no solo es posible, sino que produce experiencias difíciles de replicar en cualquier otro contexto.

Una instalación sonora para escuchar el territorio

Uno de los momentos más singulares fue la inauguración de Habitar lo que somos, una instalación sonora concebida como un recorrido inmersivo por cinco lugares de Valdefuentes. Con composición y dirección artística de Marta Lozano Molano e interpretación del Ensemble La Ruralité, la propuesta invita a caminar entre el Regajo, el Claustro de San Agustín, el Wazo Co-Space, la Plaza de España y Santa Rita 16.

Cada estación plantea una pregunta y ofrece una pieza de Música Social que la acompaña. No se trata de una exposición al uso, sino de una escucha lenta que transforma el espacio cotidiano en una experiencia entre la memoria, la identidad y el futuro. El recorrido propone un mismo paso por lugares cargados de vida comunitaria, y convierte el caminar en una forma de reconocer lo que fuimos, lo que somos y quienes queremos ser.

Botija: cuando la música dialoga con el patrimonio

El Encuentro de la Cooperación Musical Europea trasladó el festival a Botija, en un entorno excepcional entre la dehesa y el Yacimiento Arqueológico de Villasviejas del Tamuja. La jornada comenzó con un meet-up y un tour experiencial que permitió a las personas participantes recorrer la dehesa, adentrarse en el castro vetón y cerrar en el Centro de Interpretación, donde las claves de la investigación arqueológica ayudaron a comprender la historia profunda de este territorio.

Esa caminata no fue un simple complemento. Pisar el yacimiento y el paisaje permitió experimentar de primera mano la premisa que sostiene Music4Coop: que el patrimonio y la naturaleza pueden convertirse en escenarios vivos para nuevas formas de creación y cooperación cultural.

Tres mesas redondas, tres miradas sobre lo común

El encuentro articuló su parte reflexiva en torno a tres mesas redondas que abordaron, desde ángulos distintos, una misma cuestión: cómo se construye cultura en el medio rural.

La primera, Nuevos escenarios, exploró cómo los activos culturales, patrimoniales y naturales de un territorio pueden convertirse en espacios para la cooperación musical europea. La conversación, en la que participaron representantes del Ayuntamiento de Botija, del Instituto de Arqueología de Mérida y de la propia Wazo Coop, abrió preguntas sobre el diálogo entre patrimonio, comunidad y creación, y sobre las responsabilidades que implica trabajar de forma rigurosa y respetuosa en lugares cargados de memoria.

La segunda, Trabajo directo con la comunidad, partió de una idea sencilla y poderosa: la comunidad no es un concepto abstracto, sino personas concretas que enseñan, cantan, bailan, recuerdan y sostienen los proyectos culturales de un pueblo. Las experiencias de los coros y danzas, de la Escuela de Música Municipal de Valdefuentes y del museo al aire libre El Bosque de Tó, en Plasenzuela, mostraron cómo la cultura se construye desde las personas y con las personas.

La tercera, Cooperación multiactor en el medio rural, abordó cómo se tejen relaciones entre perfiles diversos —instituciones públicas, espacios culturales, personas artistas y emprendedoras, tejido empresarial y agentes del territorio— alrededor de un propósito común: activar el territorio desde la cultura, la creatividad y el trabajo compartido.

La noche principal: música, estrenos y comunidad en Santa Rita 16

El festival alcanzó su punto culminante el viernes 19 de junio en Santa Rita 16, la sede cultural de Wazo Coop en Valdefuentes. Una velada que reunió creación, estrenos y encuentro comunitario en un mismo espacio.

El programa abrió con el concierto comunitario Scratch-fiado, en el que vecinas y vecinos pusieron voz a piezas construidas a partir de haikus y de la escucha compartida. Llegó después el estreno de Señora, dentro de una acción musical cooperativa que invitó al público a participar de forma directa, con escuchas sucesivas y votación incluida, convirtiendo a quienes asistían en parte activa de la obra.

La noche acogió también el estreno del documental Voces de la cooperación musical europea, seguido de un cineforum con sus protagonistas que permitió prolongar la conversación entre el público y quienes habían participado en el proyecto.

Fue el cierre que el festival merecía: un encuentro en el que la música dejó de ser objeto de reflexión para convertirse en experiencia compartida.

Lo que queda

Music4Coop Fest 2026 deja mucho más que una programación cumplida. Deja la constatación de que la música puede salir de los espacios escénicos habituales para encontrarse con la dehesa, el yacimiento, la plaza o la calle, y que en ese encuentro aparecen formas de cooperación que solo el medio rural hace posibles.

El festival reafirma la apuesta de Wazo Coop por una cultura que no se entiende a pesar del territorio, sino gracias a él: arraigada, participativa y abierta a la cooperación europea. La semana en la Sierra de Montánchez fue, sobre todo, una invitación a seguir habitando lo que somos.

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